Cómo perder el miedo a hablar en público

No importa cuál sea la fuente del miedo a hablar ante varias o muchas personas, lo cierto es que es que casi todos hemos vivido momentos en el que el nervio nos traiciona: empezamos a hablar muy rápido, las palabras salen atropelladas, nos tiembla la voz o nos quedamos mudos, las manos nos sudan, el cuerpo se mueve involuntariamente y todo lo que podía ir mal, pasa.

Te damos algunos pasos que te pueden ayudar en tu presentación para sentirte más seguro y recuperes el control.

La presentación se compone de dos partes, antes y el día de la exposición.

ANTES

1.-Prepara tu tema:
Un tema debes de contestar a una pregunta importante; antes de escribirlo, pregúntate cuál es. Te sugerimos algunos formatos.

Estructura A).- Problema u oportunidad/ Solución / Beneficio.

Estructura B).- Qué? / ¿Por qué es importante? /Qué hacemos ahora?

Estructura B2).- ¿Quién? / ¿Por qué es importante? / ¿Qué hacemos ahora?

2.-Practica ante el espejo:
La práctica hace al maestro y podrás ver cómo te ve exactamente el público, podrás corregir postura y gestos, muy importante, y manos y pies.

3.- Visualiza tu práctica:
Imagina como si ya estuvieras ante el público, que estás relajad@, que la gente asiente cuando hablas y que finalmente es un éxito. Expertos lo recomiendan y miles de oradores lo han confirmado.

4.-Párate en dos pies:
El balance en los dos pies hará que tu cerebro también obedezca a la estabilidad de tu cuerpo, con los pies alineados con tu cadera. Imagina una línea que va desde el centro de tu cabeza alta hasta el suelo y regresa a tu cabeza jalando un poco todo tu cuerpo hacia arriba y luego relaja tu cuerpo, tus hombros y deja que ambos brazos caigan suavemente a los lados.

5.-Respira:
Cuando uno está nervioso, tiende a respirar agitádamente. Respira despacio y rítmicamente, y verás cómo en poco tiempo estarás más tranquilo.

6.-Sonríe:
Antes de hablar sonríe. No queremos que parezcas un maniquí, y tengas una eterna sonrisa congelada. En vez, repasa al público y detente en sus ojos y sonríe, luego cambia de persona y vuelve a sonreír. Harás que todos volteen y se haga el silencio en la sala y te dará tiempo para relajarte.

7.- Palmas arriba y relajadas:
Utiliza las manos de acuerdo a lo que dices, con las palmas hacia arriba. Las manos para abajo hacen sentir a los presentes que les estás ordenando; hacia arriba, que les sugieres, y estarán más dispuestos a oírte y memorizarán mejor tu tema. Nadie aprende con imposición.

EL DÍA DE LA EXPOSICIÓN

8.-Reconoce tu nerviosismo:
Primero reconoce dentro de ti que estás nerviosa para que deje de escalar tu nerviosismo. “Est@ soy yo nervios@”.

9.-Reconoce ante la audiencia:
Menciónalo ante el público y transfórmalo en entusiasmo, chiste, introducción para relajarte, etc., la gente se va a sentir más identificada con tu honestidad.

Te sugerimos tres, pero tú puedes cambiarlo de acuerdo a lo que te suene más honesto.
A).-“Estoy muy emocionada de estar aquí y hablar ante tantas personas como ustedes. Siento mariposas en el estómago como si estuviese enamorada.”

B).-“Siento que me tiemblan las piernas, pero no sé si me tiembla más la derecha que la izquierda, ustedes quizás pueden identificar cuál”.

C).-“Significa tanto para mí este tema que siento algo de nervios porque quiero que ustedes también lo vivan como yo.

10.- Concéntrate en el tema:
Enfócate en el tema y no el público, seguramente nadie nota tu nerviosismo. También puedes ayudarte de pequeñas tarjetas con palabras claves para recordarte. Incluso en momentos de silencio, puedes decir que el espacio era para ver si alguien estaba platicando atrás y luego sonríe antes de revisar tu nota.

Esperamos que te hayan ayudado estos puntos. Coméntanos cuál te pareció más útil y cómo te fue en la presentación.

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