Las mejoras urbanas suelen medirse en cifras, pero su verdadero impacto se refleja en las calles que vuelven a ser transitables, los espacios públicos que recuperan vida y la sensación de seguridad que regresa a las comunidades. Bajo esa premisa, la alcaldía Iztacalco entregó una nueva intervención integral en el Barrio La Asunción como parte del programa “Manita de Gato”, una estrategia enfocada en renovar entornos urbanos y atender necesidades históricas de las colonias de la demarcación.
La alcaldesa Lourdes Paz encabezó la entrega de la denominada Comunidad Segura, un proyecto que concentró acciones de infraestructura, mantenimiento urbano, alumbrado público, rehabilitación de áreas verdes y mejoramiento de espacios comunitarios. Durante el recorrido, la mandataria destacó que estas intervenciones forman parte de una política orientada a elevar la calidad de vida de las familias mediante obras visibles y atención directa en territorio.
Uno de los rubros que recibió mayor inversión fue el alumbrado público. En total fueron instaladas 220 luminarias de distintas capacidades en calles, andadores y espacios públicos del barrio. La medida busca fortalecer la seguridad, mejorar la visibilidad nocturna y generar condiciones más favorables para peatones y automovilistas. Además, se realizaron trabajos de mantenimiento en tres superpostes estratégicos de la zona.
La movilidad también fue atendida mediante labores de bacheo con asfalto y concreto estampado, renivelación de adoquines y aplicación de señalamiento horizontal. Estas acciones buscan reducir riesgos para conductores y peatones, además de mejorar las condiciones de circulación en una zona con alto flujo vecinal.
La estrategia incluyó intervenciones en espacios emblemáticos de la comunidad. En el Mercado Iztacalco se realizaron trabajos de limpieza y mantenimiento, mientras que en la Casa de Cultura 7 Barrios se llevaron a cabo labores de impermeabilización, pintura y rehabilitación de instalaciones. Asimismo, se recuperaron áreas recreativas mediante trabajos de pintura y mantenimiento de ejercitadores, guarniciones y mobiliario urbano.
El componente ambiental también tuvo un papel relevante. Se efectuó la poda de decenas de árboles, el retiro de ejemplares que representaban riesgos y el mantenimiento de más de dos mil metros cuadrados de áreas verdes. Paralelamente, las brigadas realizaron labores preventivas ante la temporada de lluvias, incluyendo desazolves, rehabilitación de coladeras y atención de puntos susceptibles a inundaciones.
La comunidad escolar tampoco quedó fuera de las acciones. Planteles educativos como el Jardín de Niños Sor Juana Inés de la Cruz y la Escuela Primaria Plan de Once Años recibieron trabajos de pintura, balizamiento y limpieza para mejorar sus condiciones operativas.
La transformación de un barrio no depende únicamente de grandes proyectos, sino también de intervenciones constantes que atiendan necesidades cotidianas. En ese sentido, las acciones implementadas en La Asunción reflejan cómo la recuperación del espacio público puede convertirse en una herramienta para fortalecer la convivencia, la seguridad y el sentido de pertenencia entre quienes habitan una comunidad.
