Moverse por la ciudad puede convertirse en un desafío diario para miles de personas con discapacidad. Pensando en esa realidad, la alcaldía Iztacalco realizó una nueva entrega de apoyos funcionales destinados a mejorar la movilidad, autonomía y calidad de vida de habitantes de la demarcación.
En esta segunda jornada del año, el gobierno encabezado por Lourdes Paz distribuyó un total de 235 ayudas técnicas entre personas que enfrentan dificultades motrices, auditivas y visuales. La entrega incluyó desde sillas de ruedas y andaderas hasta bastones especializados y amplificadores de sonido.
La mayor parte de los apoyos correspondió a 138 sillas de ruedas para adultos, además de 24 andaderas, bastones de apoyo y muletas. También se entregaron equipos especializados para personas con parálisis cerebral, tanto en versiones infantiles como para adultos, así como dispositivos dirigidos a quienes viven con discapacidad auditiva o visual.
Uno de los aspectos que más llamó la atención fue la diversidad de aparatos entregados. No se trató únicamente de apoyos básicos, sino de herramientas que pueden transformar por completo la rutina de quienes las reciben. Desde una silla adaptada hasta un amplificador auditivo, cada equipo representa mayor independencia y mejores condiciones para estudiar, trabajar o simplemente desplazarse con seguridad.
La alcaldía detalló que esta acción forma parte del programa “Ayudas Técnicas para Personas con Discapacidad”, el cual ya había realizado una primera entrega meses atrás, cuando se distribuyeron 93 apoyos adicionales. Con ello, el número de beneficiarios continúa creciendo en una zona de la capital donde muchas familias enfrentan dificultades económicas para adquirir este tipo de equipos por cuenta propia.
Además de la entrega, las autoridades informaron que ya se encuentra abierta la posibilidad de registro para quienes busquen incorporarse al programa durante el ejercicio 2026. Las personas interesadas deberán acudir al módulo instalado en la sede de la alcaldía con documentación básica como identificación oficial, CURP, comprobante de domicilio y una constancia médica que especifique el tipo de apoyo requerido.
Aunque este tipo de programas suelen pasar desapercibidos frente a otras obras o anuncios políticos, para muchas familias representan una diferencia enorme en su vida cotidiana. En una ciudad donde la movilidad sigue siendo complicada incluso para quienes no enfrentan alguna discapacidad, acceder a un aparato funcional puede significar recuperar independencia, seguridad y dignidad.
Porque al final, hablar de inclusión no solo implica construir discursos sobre igualdad, sino garantizar que las personas tengan herramientas reales para vivir con mayor libertad dentro de una ciudad que todavía tiene enormes retos en materia de accesibilidad.
