Con la promesa de acercar servicios médicos a comunidades que durante años enfrentaron carencias en atención sanitaria, la alcaldía Milpa Alta inauguró su primera Clínica de Salud y puso en marcha el programa “La Protectora”, una tarjeta con la que habitantes de la demarcación podrán acceder a consultas y apoyos médicos gratuitos.
El proyecto fue encabezado por Octavio Rivero Villaseñor, acompañado por representantes del sector Salud capitalino, personal de IMSS-Bienestar y autoridades de la Jurisdicción Sanitaria local. Durante el evento, el alcalde aseguró que la atención médica debe dejar de verse como un privilegio y convertirse en un derecho garantizado para toda la población.
La estrategia contempla una inversión cercana a los 10 millones de pesos y busca beneficiar principalmente a familias de los distintos pueblos originarios de la demarcación, una de las zonas más alejadas del centro de la capital y donde el acceso a servicios especializados suele ser más limitado.
Además de inaugurar la nueva clínica, el gobierno local entregó de manera simbólica las primeras tarjetas “La Protectora” a habitantes de la alcaldía. Con este mecanismo, las personas registradas podrán acceder sin costo a consultas médicas generales, atención dental, exámenes de la vista y medicamentos básicos incluidos en un catálogo de aproximadamente 200 productos.
El programa también contempla apoyos para lentes graduados y jornadas médicas itinerantes que recorrerán los 12 poblados de Milpa Alta con el objetivo de acercar servicios preventivos y diagnósticos a más personas.
Rivero Villaseñor aseguró que la intención es mantener atención permanente y fortalecer la cobertura médica comunitaria en una región donde muchas familias deben recorrer largas distancias para recibir consultas o tratamientos básicos.
La apertura de la clínica ocurre en un contexto donde distintos gobiernos locales han comenzado a reforzar programas de salud de proximidad ante la saturación hospitalaria y las dificultades económicas que enfrentan miles de familias para costear atención privada.
Aunque el proyecto fue recibido positivamente entre habitantes beneficiados, también deja sobre la mesa uno de los grandes desafíos de la ciudad: reducir la desigualdad en el acceso a servicios médicos entre las zonas centrales y las periferias.
