A dos años de haber ganado la elección presidencial, Claudia Sheinbaum alista un nuevo mensaje político con un formato distinto al de las grandes concentraciones en el Zócalo. La mandataria anunció que el próximo 31 de mayo encabezará un informe desde Palacio Nacional, pero esta vez buscará que el evento se siga de manera simultánea en plazas públicas de las 32 entidades del país.
La decisión, explicó durante un acto en Teapa, surgió tras conversaciones con integrantes de su movimiento y tiene como objetivo evitar el traslado masivo de simpatizantes hacia la capital del país. En lugar de llenar nuevamente el centro de la Ciudad de México, el gobierno pretende replicar la conexión política y simbólica desde distintos puntos de la República.
Sheinbaum aseguró que el informe será una forma de “rendición de cuentas”, aunque este ejercicio no esté contemplado formalmente en la Constitución. Según dijo, la intención es explicar el rumbo de su administración, recordar el origen del movimiento político que encabeza y reforzar el vínculo entre gobierno y ciudadanía.
La presidenta insistió en que uno de los principales activos de la llamada Cuarta Transformación es mantener cercanía con la población. “No hay divorcio entre pueblo y gobierno”, afirmó ante simpatizantes reunidos en Tabasco, donde encabezó la entrega de programas sociales acompañada por la secretaria del Bienestar, Leticia Ramírez, y el gobernador tabasqueño, Javier May.
Durante su mensaje, la mandataria también aprovechó para reforzar uno de los discursos que más ha repetido en los últimos meses: la defensa de la soberanía nacional. En medio de tensiones políticas y económicas internacionales, Sheinbaum sostuvo que México “no es colonia ni protectorado de nadie” y reiteró que su administración no aceptará intervenciones extranjeras en asuntos internos.
La presidenta también lanzó críticas hacia sectores opositores, a quienes señaló de representar intereses ligados al poder económico. Aunque evitó profundizar en nombres o confrontaciones directas, el mensaje dejó claro que el tono político rumbo a los próximos años seguirá marcado por la narrativa de continuidad y confrontación con grupos que considera adversarios de su proyecto.
