Los resultados electorales en Coahuila provocaron una reacción poco común en la política mexicana. Quien hace más de dos décadas llegó a la Presidencia con la promesa de poner fin a la hegemonía priista, hoy reconoció públicamente el desempeño de ese mismo partido. El expresidente Vicente Fox felicitó al PRI tras su amplia ventaja en la elección legislativa estatal y destacó lo que calificó como un resurgimiento político de la organización.
El mensaje, difundido en redes sociales, llegó después de que el PRI y su aliado Unidad Democrática de Coahuila se perfilaran como los principales ganadores en la renovación del Congreso local. Los resultados preliminares les otorgaban ventaja en los 16 distritos en disputa y una diferencia considerable frente a Morena.
Fox interpretó el desempeño electoral como una muestra de recuperación política del tricolor y expresó su deseo de que este fortalecimiento contribuya a la democracia, la transparencia y las libertades públicas en el país.
La respuesta no tardó. El dirigente nacional priista, Alejandro Moreno, agradeció el respaldo y aprovechó la ocasión para destacar el trabajo de reorganización que, aseguró, realiza el partido en distintas entidades. Según explicó, la estrategia se centra en fortalecer estructuras locales y atender las demandas de una ciudadanía que exige instituciones sólidas y certidumbre.
Más allá de la cortesía política, el intercambio dejó entrever coincidencias frente al actual escenario nacional. Moreno planteó la necesidad de construir entendimientos con distintos sectores para contener lo que considera excesos del gobierno encabezado por Morena y recuperar contrapesos democráticos.
El episodio resulta significativo por el contexto histórico. Fox encabezó en el año 2000 la alternancia que puso fin a siete décadas consecutivas de gobiernos priistas en la Presidencia de la República. Hoy, su reconocimiento al PRI fue interpretado como una señal de acercamiento político en momentos en que la oposición busca reconfigurarse rumbo a los próximos procesos electorales.
Con Coahuila convertido en uno de los principales bastiones del priismo, el resultado alimenta la narrativa de recuperación del partido y reaviva el debate sobre posibles alianzas para disputar el escenario político nacional en 2027.
