La noche prometía ser memorable, pero terminó con un sabor agridulce. Miles de aficionados llegaron al renovado Estadio Banorte con la expectativa de ver a Cristiano Ronaldo frente a México, pero el delantero portugués nunca apareció en la cancha. Una lesión muscular lo dejó fuera de la convocatoria y, con ello, se esfumó uno de los principales atractivos del partido.
El empate sin goles entre México y Portugal pasó casi a segundo plano. Lo que realmente marcó la conversación fue la ausencia del astro, cuya presencia había generado expectativa desde días antes. Para muchos, no era solo un partido amistoso, sino una oportunidad única de ver en vivo a una de las figuras más influyentes del futbol mundial.
Sin embargo, la historia dio un giro inesperado poco después. A través de redes sociales, el propio Ronaldo publicó un mensaje breve pero contundente: “Es bueno estar de vuelta”, acompañado de una imagen que lo mostraba sonriente tras reincorporarse a su club en Arabia Saudita. La publicación encendió dudas entre aficionados mexicanos sobre la gravedad real de su lesión.
Las sospechas crecieron cuando el Al-Nassr difundió imágenes del jugador entrenando con balón. Aunque el club aseguró que sigue en recuperación, su presencia en el campo sugiere que su evolución es más rápida de lo previsto, e incluso se habla de una posible reaparición en el corto plazo.
Mientras en Arabia celebran el regreso de su figura, en México queda una sensación distinta: la de un espectáculo incompleto. La reapertura del estadio y el duelo internacional eran el escenario perfecto para un encuentro histórico que simplemente no ocurrió.
