El sarampión volvió a colocarse en el centro de la conversación sanitaria, y México encabeza una estadística que preocupa. De acuerdo con cifras de la Secretaría de Salud y la Organización Panamericana de la Salud, el país registra más de 14 mil casos confirmados y 35 muertes, posicionándose como el más afectado del continente.
La diferencia es clara. Mientras México acumula cifras que duplican o incluso triplican a otros países, Estados Unidos se ubica en segundo lugar con poco más de 3 mil contagios. Más atrás aparecen naciones como Guatemala y Canadá, aunque con números considerablemente menores.
El repunte no es reciente. Tan solo en lo que va de 2026, México ya superó los 7 mil casos, lo que enciende las alertas sobre la posible pérdida del estatus de eliminación del sarampión, obtenido hace casi tres décadas. La decisión final se tomará en los próximos meses, pero el escenario ya genera preocupación entre especialistas.
El problema tiene múltiples capas. Aunque la cobertura de vacunación ronda el 80%, por debajo del estándar ideal, existen regiones donde ese porcentaje es aún menor. Esa brecha facilita brotes más intensos y dificulta su contención, especialmente en comunidades con menor acceso a servicios de salud.
A nivel local, el impacto también es desigual. Jalisco concentra la mayor cantidad de contagios, seguido por Chiapas y la Ciudad de México, lo que evidencia focos rojos específicos dentro del país.
El contexto internacional tampoco ayuda. La circulación del virus en distintas regiones del mundo mantiene el riesgo latente, mientras que eventos masivos como la próxima Copa del Mundo podrían acelerar la propagación si no se refuerzan las medidas sanitarias.
