En pleno contexto de tensiones aéreas entre México y Estados Unidos, la Aerolínea del Estado Mexicano —que opera como Mexicana bajo control militar— solicitó autorización al gobierno de Donald Trump para realizar vuelos chárter hacia territorio estadounidense durante el Mundial 2026.
La petición, ingresada el 27 de febrero ante el Departamento de Transporte de Estados Unidos, busca habilitar operaciones no regulares desde Monterrey, Guadalajara y el AIFA hacia cualquier aeropuerto en EU, al amparo del acuerdo bilateral aéreo. El argumento central: la demanda extraordinaria de pasajeros vinculada a la Copa del Mundo organizada por la FIFA.
El movimiento ocurre en un escenario complejo. El propio DoT mantiene suspendida la apertura de nuevas rutas desde el AIFA y el AICM hacia Estados Unidos, tras acusar a México de incumplir el convenio aéreo entre ambas naciones. Aun así, la aerolínea estatal apuesta por una autorización especial que le permita conectar las sedes mexicanas con ciudades mundialistas como Seattle, Boston, Nueva York, Filadelfia y Los Ángeles.
Para cubrir la operación, Mexicana planea utilizar aviones Embraer —parte de un pedido de 20 aeronaves acordado por el gobierno de Claudia Sheinbaum con la fabricante brasileña—, aunque inicialmente dispondría de cinco equipos para estos vuelos.
Si recibe el visto bueno, sería su primera incursión internacional temporal, financiada con recursos públicos y gestionada por la Defensa. La pregunta no es solo si despegará, sino si el Mundial servirá como trampolín real para consolidar un proyecto que aún busca estabilidad en el mercado aéreo.
