Aunque el billete de 500 pesos sigue siendo el favorito de los falsificadores, una nueva tendencia comenzó a llamar la atención: el aumento explosivo de copias ilegales del billete de 100 pesos. En un año donde la falsificación creció ligeramente, el cambio de enfoque de la delincuencia encendió alertas.
Datos del Banco de México revelaron que durante 2025 se detectaron más de 291 mil billetes falsos en circulación, lo que representó un incremento respecto al año anterior. La denominación de 500 pesos encabezó la lista, aunque registró una disminución en comparación con 2024. Sin embargo, el verdadero salto ocurrió con el billete de 100 pesos, cuyas imitaciones prácticamente se triplicaron.
Mientras tanto, los billetes de 200 pesos ocuparon el tercer lugar, aunque también mostraron una reducción en su falsificación. En contraste, las monedas falsas bajaron considerablemente, siendo la de 10 pesos la más imitada, aunque con cifras menores que en años previos.
Este comportamiento sugiere un ajuste en la estrategia delictiva: en lugar de apostar únicamente por denominaciones altas, ahora se busca infiltrar billetes más comunes, que pasan desapercibidos en transacciones cotidianas.
Frente a este panorama, el banco central ha reforzado la colaboración con la Fiscalía General de la República para combatir estas redes. En los últimos años, operativos en distintos estados han permitido desmantelar talleres clandestinos y detener a presuntos integrantes de células dedicadas a la producción de dinero apócrifo.
Aun así, la historia demuestra que la falsificación no es un fenómeno nuevo. Desde los años treinta, cuando surgieron los primeros casos documentados, la creatividad de los falsificadores ha evolucionado al ritmo de la tecnología.
Hoy, más allá de los números, el desafío sigue siendo el mismo: evitar que el dinero falso circule sin ser detectado. Porque cuando las copias se vuelven más comunes, el riesgo no solo es económico, sino también de confianza en el sistema.
