A menos de cien días de que comience la Copa Mundial de la FIFA 2026, el gobierno mexicano intenta que la emoción por el torneo no se quede solo en los estadios. La apuesta ahora es que la fiesta futbolera deje un efecto duradero en la actividad física de niñas, niños y jóvenes en todo el país.
Durante una conferencia encabezada por la presidenta Claudia Sheinbaum, el director de la Comisión Nacional de Cultura Física y Deporte, Rommel Pacheco, presentó los avances del programa denominado “Mundial Social”, una estrategia que busca aprovechar la atención global del torneo para fortalecer la cultura deportiva en México.
La idea, explicó el funcionario, es que el impacto del Mundial vaya mucho más allá de los 90 minutos en la cancha. El objetivo es sembrar hábitos de actividad física que perduren con el tiempo y conviertan al deporte en parte de la vida cotidiana de las nuevas generaciones.
Para lograrlo, el proyecto se apoya en dos iniciativas masivas: la Copa CONADE y la Copa Escolar. La primera está orientada al desarrollo deportivo con miras al alto rendimiento. En su fase inicial reunió a 53 mil 273 niñas y niños organizados en 2 mil 664 equipos. Tras las eliminatorias regionales, más de 14 mil jóvenes siguen en competencia dentro de mil 53 escuadras que buscan avanzar a las siguientes rondas.
El alcance es aún mayor en la Copa Escolar. Este torneo dirigido a estudiantes de primaria y secundaria logró convocar a más de 602 mil participantes integrados en más de 60 mil equipos en todo el país. Actualmente, 9 mil 150 equipos continúan en la etapa estatal representando a sus escuelas.
El entusiasmo fue tal que el programa se amplió más allá de lo previsto. Lo que comenzó como un proyecto para educación básica ahora también suma a instituciones de nivel medio superior y universidades.
A la par, el plan contempla mejorar la infraestructura deportiva. Se proyecta construir 800 nuevas canchas y rehabilitar otras 400 que hoy se encuentran deterioradas. De hecho, ya inició la construcción de 265 espacios deportivos en 23 estados y 144 municipios.
La expectativa es clara: que el Mundial no sea solo un espectáculo televisivo, sino un impulso real para que miles de jóvenes se acerquen al deporte. Porque si el balón deja algo más que recuerdos de goles, podría convertirse en una oportunidad para transformar hábitos y fortalecer la salud de toda una generación.
