Después de más de medio siglo sin una renovación de fondo, la Alberca Leandro Valle dejó atrás el deterioro para convertirse en un espacio completamente transformado. Ubicada en la Agrícola Oriental, una de las zonas más pobladas de la capital, este recinto deportivo fue intervenido con una inversión superior a los 19 millones de pesos.
La alcaldesa Lourdes Paz encabezó la reapertura del inmueble, destacando que la obra no se limitó a una rehabilitación básica, sino a una modernización integral. La apuesta, explicó, va más allá de lo estético: busca recuperar espacios públicos como puntos de encuentro, salud y desarrollo comunitario.
El cambio es visible en cada rincón. Se renovó la techumbre, se instalaron materiales más resistentes como cristal templado, se mejoró la iluminación y se sustituyó el piso perimetral. A esto se suma la rehabilitación de gradas, baños y vestidores, ahora equipados con mejores condiciones de higiene, ventilación y funcionalidad.
Uno de los puntos clave fue la intervención del sistema hidráulico. El cuarto de máquinas fue modernizado con tecnología que permite un mejor filtrado y circulación del agua, garantizando condiciones más seguras para los usuarios.
El impacto es directo: cerca de dos mil personas podrán beneficiarse de este espacio, que ofrece actividades como clases de natación, buceo y entrenamiento deportivo. Además, el equipo representativo del recinto ya ha acumulado decenas de medallas, consolidando su relevancia en la formación de talentos locales.
Más allá de la infraestructura, la alberca carga con historia. Inaugurada en 1969, durante décadas fue un referente comunitario que con el tiempo quedó rezagado. Hoy, su reapertura simboliza algo más que una obra pública: representa la recuperación de identidad en una zona que demandaba espacios dignos.
La transformación de la Leandro Valle plantea una pregunta de fondo: ¿cuántos espacios más esperan una segunda oportunidad? Porque rescatar infraestructura no solo mejora el entorno, también redefine la forma en que una comunidad se encuentra, se cuida y se proyecta.
