En medio de un discurso que combinó defensa política y mensajes de continuidad, la presidenta Claudia Sheinbaum aseguró que en México existe plena libertad de expresión, aunque dejó claro que las críticas hacia su administración no influyen en su rumbo.
Durante un mitin en Oaxaca, la mandataria afirmó que en el país nadie es reprimido por opinar o manifestarse, subrayando que la democracia permite disentir sin consecuencias. Sin embargo, su postura tomó otro matiz al señalar que los señalamientos contra su gobierno “no importan mucho”, marcando una línea entre el reconocimiento de derechos y la relevancia política de la crítica.
El mensaje no llegó solo. En el contexto de la discusión del Plan B electoral, Sheinbaum volvió a poner sobre la mesa el tema de la revocación de mandato y la posibilidad de extender su permanencia en el cargo, siempre bajo el argumento de la decisión popular. Incluso planteó que, de mantenerse en el poder, el año 2030 podría estar dedicado a reconocer a las mujeres mexicanas.
La presidenta también reforzó su narrativa sobre la soberanía nacional, insistiendo en que México no responde a intereses externos y que el poder reside en el pueblo. En ese mismo tono, destacó la figura del expresidente Andrés Manuel López Obrador, a quien calificó como uno de los líderes más relevantes en la historia reciente del país.
Acompañada por el gobernador Salomón Jara, la mandataria aprovechó el espacio para reconocer el trabajo de mujeres traductoras indígenas, destacando su papel en la difusión de derechos en comunidades que históricamente han enfrentado barreras de acceso a la información.
El discurso dejó una mezcla de mensajes: defensa de libertades, continuidad política y una postura firme frente a la oposición.
