El sur de la Ciudad de México se prepara para una de las transformaciones más ambiciosas en materia de movilidad de los últimos años. Desde la terminal Taxqueña, la jefa de Gobierno Clara Brugada Molina presentó la modernización integral del Tren Ligero, ahora rebautizado como “El Ajolote”, un proyecto que contempla una inversión cercana a los 2 mil 400 millones de pesos y que busca reducir tiempos de traslado, aumentar la capacidad del sistema y modernizar por completo la experiencia de viaje para más de 250 mil usuarios diarios.
La mandataria dejó claro que la obra no nació únicamente por la cercanía del Mundial de Futbol 2026, aunque reconoció que el evento aceleró los tiempos de ejecución. “Esta obra se queda para siempre”, insistió al destacar que el objetivo principal es beneficiar a habitantes de alcaldías históricamente rezagadas como Tlalpan, Coyoacán y Xochimilco.
El proyecto contempla la incorporación de 17 nuevos trenes eléctricos de última generación que duplicarán la capacidad operativa del sistema, pasando de 130 mil a 250 mil pasajeros al día. Las nuevas unidades, provenientes de China, contarán con capacidad para 750 personas, doble cabina, accesibilidad universal, sistemas de videovigilancia y frenado regenerativo para disminuir el consumo energético.
Además de los nuevos convoyes, la modernización incluye rehabilitación de estaciones, ampliación de techumbres, renovación de andenes, mejoras eléctricas y la instalación de un nuevo sistema de regulación ferroviaria que permitirá disminuir la frecuencia de paso entre trenes. Actualmente, la espera ronda los seis minutos; con esta intervención, el tiempo se reducirá primero a cuatro y posteriormente a tres minutos.
Uno de los puntos que más destacó Brugada fue el impacto social de la obra. La mandataria aseguró que el verdadero objetivo es combatir la llamada “pobreza de tiempo”, una realidad que afecta a millones de capitalinos que invierten horas de su vida en traslados diarios. Reducir recorridos, dijo, significa devolver tiempo para convivir, descansar o estudiar.
La modernización también incluye la intervención del Cetram Taxqueña, nuevos biciestacionamientos y puentes vehiculares para agilizar cruces conflictivos. Todo bajo una estrategia de electromovilidad que apuesta por transporte sustentable y menor impacto ambiental.
Más allá de los nuevos trenes o las estaciones remodeladas, el proyecto refleja cómo la movilidad se convirtió en uno de los principales campos de batalla política y social de la capital. Porque en una ciudad donde el tiempo perdido en el transporte puede definir la calidad de vida de millones, cada minuto recuperado termina siendo también una forma de justicia urbana.
