El tablero político en la Ciudad de México comienza a moverse con anticipación. A dos años de la elección intermedia, el Partido Verde Ecologista de México (PVEM) ya lanzó una señal clara: está listo para competir por su cuenta.
Su dirigente capitalino, Jesús Sesma, dejó ver que, al menos por ahora, una alianza con Morena no está sobre la mesa. Más que un rompimiento, lo planteó como una relación que simplemente no existe. Con una analogía directa, explicó que no se puede pensar en un acuerdo electoral sin antes construir una relación política previa.
Detrás de esa postura hay un mensaje estratégico. El PVEM busca posicionarse como una fuerza con identidad propia, capaz de competir sin depender de coaliciones, especialmente en un escenario donde tradicionalmente ha acompañado a otros partidos.
El dirigente también aseguró que el partido atraviesa un momento sólido, no solo en la capital, sino en varias regiones del país. Bajo esa narrativa, el Verde apuesta por fortalecer su estructura y capital político de cara a 2027, con la intención de disputar espacios sin intermediarios.
Sin embargo, el camino no parece sencillo. Sesma reconoció que el panorama es complejo, particularmente por la falta de interlocución con Morena a nivel partidista en la Ciudad de México. Esta distancia complica cualquier intento de alianza, al menos en el corto plazo.
El trasfondo de esta decisión abre una lectura interesante: el PVEM podría estar buscando renegociar su peso político o, incluso, redefinir su papel en el ecosistema electoral.
Porque en política, competir solo no siempre significa independencia absoluta. A veces, también es una forma de medir fuerza… y negociar desde otra posición.
