El acceso a servicios de salud en México comienza a dar un giro con la implementación de un nuevo modelo que busca eliminar barreras entre instituciones. En Iztacalco, ya inició el proceso de credencialización del Servicio Universal de Salud, una estrategia que pretende facilitar la atención médica sin importar si el paciente está afiliado al IMSS, ISSSTE o IMSS-Bienestar.
La primera etapa está enfocada en adultos mayores de 85 años, quienes podrán registrarse hasta finales de abril en módulos habilitados dentro de la alcaldía. La intención es comenzar con el sector más vulnerable y, gradualmente, ampliar la cobertura al resto de la población.
Para ello, se habilitaron distintos puntos de atención en zonas estratégicas, con horarios amplios que buscan facilitar el trámite. Los requisitos son básicos: identificación oficial, CURP certificada, comprobante de domicilio y un número de contacto.
Pero el alcance del programa va más allá de una simple credencial. El proyecto incluye una plataforma digital que permitirá consultar información médica, ubicar centros de atención y, en el futuro, agendar citas y acceder a expedientes clínicos. Incluso se contempla la integración de herramientas de teleconsulta.
El despliegue será progresivo. A partir de 2027, comenzará el intercambio de servicios entre instituciones, iniciando con urgencias y tratamientos prioritarios. Posteriormente, se sumarán especialidades y, hacia 2028, se proyecta un sistema más integral que incluya hospitalización y atención continua para enfermedades crónicas.
El objetivo es claro: construir un sistema más conectado y eficiente. Sin embargo, el reto también lo es. Integrar distintas instituciones, procesos y plataformas no solo implica coordinación, sino también garantizar que el modelo funcione en la práctica.
Porque en salud, las buenas intenciones no son suficientes.
