El ambiente festivo alrededor del partido entre México y Portugal no estuvo exento de irregularidades. Mientras miles de aficionados buscaban ingresar al Estadio Azteca, autoridades capitalinas desplegaron un operativo que dejó al descubierto una práctica que sigue vigente: la reventa de boletos.
En total, 17 personas fueron detenidas en las inmediaciones del recinto como parte del “Operativo Estadio Seguro”. La acción fue encabezada por la Secretaría de Seguridad Ciudadana, que reforzó la vigilancia en puntos clave para frenar la venta ilegal de entradas en un evento de alta demanda.
Las primeras detenciones ocurrieron sobre Viaducto Tlalpan, donde agentes de inteligencia interceptaron a tres hombres que presuntamente ofrecían boletos a precios inflados. A partir de ahí, el operativo se extendió en la zona, sumando más casos conforme avanzaba la jornada.
Lo que llamó la atención fue la diversidad de perfiles entre los detenidos. Desde una menor de edad hasta adultos mayores formaban parte del grupo, lo que refleja que la reventa no es una práctica aislada, sino una dinámica que involucra distintos sectores y niveles.
Conforme se intensificaron los recorridos, se aseguraron más personas —hombres y mujeres— que también ofrecían accesos de manera irregular. Todos fueron remitidos ante un juez cívico, quien determinará las sanciones correspondientes.
El operativo dejó en evidencia que, pese a los esfuerzos institucionales, la reventa sigue encontrando espacio en eventos masivos. Y aunque las detenciones envían un mensaje de control, también plantean una pregunta recurrente: ¿se trata de golpes momentáneos o de una estrategia que realmente logra desarticular el problema de fondo?
