A más de dos meses del arranque del registro obligatorio de líneas móviles en México, el avance sigue siendo limitado. De acuerdo con datos de la Comisión Reguladora de Telecomunicaciones, poco más de 22.7 millones de números han sido vinculados a datos personales, una cifra que apenas representa el 14% del total nacional.
El contraste es evidente. En el país existen más de 150 millones de líneas activas —incluso algunas estimaciones superan los 160 millones—, lo que deja ver que la mayoría de los usuarios aún no ha cumplido con este requisito. Y el reloj ya está corriendo: el plazo para completar el registro vence el 30 de junio de 2026.
La medida forma parte de una estrategia para reducir el anonimato en el uso de telefonía móvil y reforzar la seguridad. En términos simples, cada número deberá estar asociado a una identidad verificable mediante datos como CURP o identificación oficial.
El procedimiento aplica tanto para usuarios de prepago como de pospago y debe realizarse directamente con las compañías telefónicas. Sin embargo, el ritmo actual sugiere que la adopción no está siendo tan ágil como se esperaba.
Especialistas señalan que esta desaceleración podría estar impactando incluso en el crecimiento del mercado. Según reportes de consultoras del sector, la adquisición de nuevas líneas ha mostrado una ligera moderación, en parte por la obligación de registrar datos personales.
El desafío no es menor. Más allá del objetivo de seguridad, la implementación enfrenta resistencias naturales: desde preocupaciones por la privacidad hasta la falta de información clara para los usuarios.
