El balón rodó en el corazón de la capital y lo hizo a lo grande. Con la participación de más de 9 mil 500 personas, la Plaza de la Constitución, Ciudad de México fue escenario de la clase de fútbol más grande del mundo, un evento que permitió a la ciudad romper oficialmente un Guinness World Records y que forma parte de las actividades rumbo al Copa Mundial de la FIFA 2026.
Desde temprano, miles de participantes llegaron al Zócalo vestidos con camisetas verdes, blancas y rojas. El resultado fue una imagen simbólica: una enorme bandera mexicana formada por personas dominando el balón sobre la explanada convertida en cancha.
La jefa de Gobierno Clara Brugada celebró el logro y destacó que el evento envía un mensaje internacional sobre el papel del deporte como herramienta de convivencia. Frente a miles de asistentes, afirmó que el fútbol puede convertirse en un lenguaje común que promueve valores como la paz, la fraternidad y la justicia social.
La mandataria subrayó que la participación masiva demuestra el potencial de la ciudad para organizar actividades de gran escala rumbo al Mundial. “Cuando la ciudad se une, es capaz de lograr cosas extraordinarias”, señaló al destacar el ambiente festivo que se vivió durante la jornada.
El récord superó ampliamente la marca anterior, que apenas rebasaba las mil personas en una clase de fútbol colectiva. Según el adjudicador de Guinness, Alfredo Ariza Rueda, la cifra final alcanzó los 9 mil 500 participantes, lo que convirtió al evento en una nueva referencia mundial.
La actividad contó también con la presencia de figuras del fútbol mexicano como Óscar Pérez, Paul Aguilar, Braulio Luna, Miguel España y Francisco Fonseca, quienes se sumaron a la jornada junto a promotores deportivos y autoridades federales.
En representación del gobierno federal, la secretaria de Turismo Josefina Rodríguez Zamora destacó que el Mundial de 2026 será una oportunidad para mostrar al mundo la riqueza cultural y social de México, además de consolidar al país como anfitrión de grandes eventos deportivos.
A poco menos de tres meses de la justa mundialista, la capital busca posicionarse como uno de los principales escenarios del torneo. La masiva clase de fútbol no solo rompió un récord: también funcionó como una declaración simbólica de que el Mundial ya se vive en las calles de la ciudad.
