La detención del presidente municipal de Tequila, Jalisco, Diego Rivera Navarro, junto con tres funcionarios de su ayuntamiento, sacudió el escenario político local y obligó a Morena a fijar postura de manera inmediata. Lejos de los matices, el mensaje fue directo: el partido no encubre ni protege a nadie.
Luisa María Alcalde, dirigente nacional de Morena, compartió un posicionamiento en redes sociales en el que subrayó que el combate a la corrupción no admite excepciones. Señaló que se trata de una política de Estado que debe aplicarse sin privilegios ni distinciones partidistas, y celebró que las instituciones estén actuando conforme a la ley. Para la líder morenista, permitir que los procesos legales sigan su curso es una señal de respeto al Estado de Derecho y a la confianza ciudadana.
En su mensaje, Alcalde fue clara al marcar una línea: en Morena, dijo, no existen pactos de impunidad ni personajes intocables. Cuando hay indicios suficientes, añadió, lo correcto es investigar y sancionar, sin importar cargos o colores políticos. La narrativa busca reforzar la idea de un partido que, al menos en el discurso, se deslinda de prácticas que históricamente han erosionado la credibilidad de la política.
La captura de Rivera Navarro fue confirmada por el secretario de Seguridad, Omar García Harfuch, quien informó que el operativo forma parte de la llamada Operación Enjambre. Junto al alcalde fueron detenidos los directores de Seguridad Pública, Catastro y Obras Públicas. Las investigaciones apuntan a una presunta red de corrupción que incluía extorsiones a comerciantes y empresarios, desvío de recursos públicos y posibles vínculos con el Cártel Jalisco Nueva Generación.
