La discusión sobre reducir el número de legisladores plurinominales parece haber llegado a un punto muerto. Ricardo Monreal, coordinador de Morena en la Cámara de Diputados, afirmó que ese tema “está superado” y que la reforma electoral mantendría intacta la integración actual de San Lázaro: 300 diputaciones de mayoría relativa y 200 de representación proporcional.
El legislador explicó que, aunque no habrá cambios en el número, sí se analizan ajustes para que los diputados plurinominales tengan una relación más directa con la ciudadanía. La intención, dijo, es fortalecer el vínculo social sin alterar el modelo mixto que marca la Constitución. En otras palabras, el debate ya no está en cuántos son, sino en cómo se acercan a la gente.
Monreal también puso plazos sobre la mesa. Señaló que la iniciativa de reforma electoral debe llegar al Congreso a más tardar en la segunda o tercera semana de febrero, de lo contrario los tiempos legales para su aprobación y aplicación el próximo año podrían complicarse. Por ahora, el documento sigue en proceso de redacción.
De acuerdo con el diputado, las dirigencias de Morena, el PT y el PVEM trabajan en conjunto con el gobierno federal para afinar el proyecto. Incluso reveló que ya se han realizado varias reuniones con la Secretaría de Gobernación y con Pablo Gómez, encargado de la Comisión Presidencial para la Reforma Electoral.
En paralelo, desde la presidencia de la Mesa Directiva, Kenia López adelantó que, una vez que la iniciativa llegue, se garantizará un debate abierto, plural y transparente. La diputada del PAN subrayó que la diversidad política es una condición básica de la democracia y que cualquier cambio debe fortalecer las instituciones y la confianza en el voto.
Así, mientras el oficialismo cierra filas en torno a la actual composición del Congreso, la atención se traslada al contenido final de la reforma. Más allá de números, el reto será demostrar que los ajustes realmente mejoran la representación y no se quedan solo en el discurso.
