Desde el histórico Teatro de la República, en Querétaro, la presidenta Claudia Sheinbaum encabezó la conmemoración por el 109 aniversario de la Constitución de 1917 con un mensaje que combinó memoria histórica, balance legislativo y definición política. El escenario no fue casual: ahí, dijo, se reafirma que la Carta Magna sigue siendo una herramienta viva para defender derechos y soberanía.
Durante su discurso, la mandataria destacó el papel del Congreso al aprobar 22 reformas constitucionales y más de 50 cambios a leyes secundarias, un paquete que —aseguró— ha devuelto a la Constitución su vocación social. Para Sheinbaum, la Cuarta Transformación ha puesto en el centro al pueblo, la justicia y la defensa de los recursos nacionales, dejando atrás los viejos esquemas de privilegios.
Entre los cambios más relevantes mencionó la reforma al Poder Judicial, que permitirá elegir jueces y ministros por voto directo; el reconocimiento pleno de pueblos indígenas y afromexicanos; el fortalecimiento de Pemex y la CFE; la ampliación de derechos sociales como la vivienda, el acceso a internet y los programas de bienestar, además de medidas contra el nepotismo y la reelección inmediata. También adelantó que la reducción de la jornada laboral a 40 horas va en camino, con aplicación gradual.
El mensaje tuvo un tono firme cuando habló de soberanía: México, dijo, no se somete, no se vende y no acepta presiones externas. En esa línea, el gobernador de Querétaro, Mauricio Kuri, respaldó a la presidenta y llamó a la unidad nacional ante cualquier amenaza extranjera, subrayando que la dignidad del país no se negocia.
La ceremonia dejó claro que, más allá del acto protocolario, el aniversario constitucional fue usado como plataforma para trazar prioridades. El reto, como siempre, será que las reformas no se queden en el papel y que esa defensa de la justicia social se traduzca en cambios visibles para la vida cotidiana de millones de personas.
