Lo que parecía una visita común al penal femenil de Santa Martha Acatitla terminó de forma inesperada. Una mujer de 78 años acudió al centro penitenciario, ubicado en Iztapalapa, con la intención de ver a una persona privada de la libertad. Sin embargo, el recorrido no pasó de los filtros de acceso: la adulta mayor fue detenida durante la revisión de rutina.
De acuerdo con información de la Secretaría de Seguridad Ciudadana, el incidente ocurrió mientras el personal realizaba los controles habituales a las visitantes. Las custodias notaron que la mujer mostraba un comportamiento nervioso y trataba de esquivar algunos puntos del protocolo, lo que activó una revisión más detallada, como marcan los lineamientos de seguridad.
Durante la inspección preventiva, las oficiales encontraron entre su ropa interior una bolsa transparente con aproximadamente 22 gramos de un vegetal seco con características similares a la marihuana. Ante el hallazgo, la mujer fue asegurada de inmediato y puesta a disposición del Ministerio Público, que será el encargado de definir su situación legal y continuar con las investigaciones.
El caso volvió a poner sobre la mesa cómo funcionan los controles en los centros penitenciarios de la Ciudad de México. Para ingresar como visitante es obligatorio contar con un registro previo, identificación oficial y someterse a revisiones personales y de pertenencias. Además, existe una lista estricta de objetos prohibidos y se presta especial atención a actitudes consideradas sospechosas.
Más allá del impacto que genera la imagen de una adulta mayor detenida, el hecho subraya la rigidez de los protocolos penitenciarios y el constante intento de introducir sustancias prohibidas a los penales. Un recordatorio de que, en estos espacios, ningún detalle pasa desapercibido y que las reglas aplican para todos, sin excepción.
