En una zona donde el tráfico pesado y el paso constante de peatones son parte del día a día, la Alcaldía Iztacalco decidió meter orden. Este día se desplegó un operativo integral en puntos estratégicos como Viaducto Río de la Piedad y la colonia Granjas México, áreas reconocidas por su alta afluencia y, también, por los constantes problemas de obstrucción en la vía pública.
La acción fue encabezada por la Dirección General de Gobierno y Seguridad Ciudadana de la alcaldía, en coordinación con la Secretaría de Seguridad Ciudadana capitalina y la Subsecretaría de Control de Tránsito. El objetivo fue claro: garantizar movilidad, seguridad y un uso más justo del espacio público para quienes transitan por la zona.
Los resultados no fueron menores. Durante el operativo se levantaron 120 infracciones a vehículos mal estacionados, se enviaron 20 motocicletas al depósito vehicular ubicado en Lenguas Indígenas y se detuvo a cinco personas que operaban como franeleros, señaladas por obstruir la vía pública. Con ello, se logró liberar carriles, banquetas y accesos que complicaban el tránsito tanto de automovilistas como de peatones.
Más allá de las cifras, la intervención permitió recuperar espacios que habían sido apropiados de manera irregular y que afectaban la circulación cotidiana. Autoridades locales señalaron que estas acciones buscan reforzar el orden y mejorar la seguridad, especialmente en zonas cercanas a hospitales, oficinas públicas y vialidades primarias, donde cada minuto cuenta.
Este tipo de operativos, explicaron, no son hechos aislados sino parte de una estrategia permanente para devolverle funcionalidad a las calles de Iztacalco. La pregunta que queda en el aire es si estos esfuerzos lograrán sostenerse en el tiempo y convertirse en una solución duradera, o si el desorden volverá a ganar terreno una vez que las patrullas se retiren.
