El Servicio de Administración Tributaria ya activó la plataforma para presentar la Declaración Anual 2025 y, como cada año, el trámite vuelve a colocarse en la lista de pendientes obligatorios para miles de empresas en México. No es un aviso menor: cumplir en tiempo y forma puede marcar la diferencia entre cerrar el ejercicio con tranquilidad o arrastrar complicaciones fiscales durante meses.
La declaración es obligatoria para todas las personas morales y funciona como un reporte completo del movimiento financiero del año: ingresos, deducciones, impuestos retenidos y pagos realizados durante el ejercicio fiscal 2025. En otras palabras, es el momento en el que las empresas ponen todas sus cartas sobre la mesa ante el SAT.
Aunque el sistema ya está disponible, las fechas límite cambian según el régimen. Las sociedades en liquidación tienen como tope el 19 de enero de 2026; las organizaciones sin fines de lucro, el 16 de febrero; mientras que la mayoría de los regímenes —incluido el General y el Simplificado de Confianza— deberán cumplir a más tardar el 31 de marzo de 2026. Tener claro el calendario es clave para evitar prisas de último momento.
Para presentar la declaración, el SAT solicita lo básico: RFC, contraseña, e.firma vigente y los datos bancarios de la empresa. Sin estos elementos, el trámite simplemente no avanza. La buena noticia es que este año la plataforma incluye mejoras en los módulos de gastos, deducciones e inversiones, pensadas especialmente para quienes aplican estímulos del llamado Plan México.
Estas actualizaciones permiten detallar gastos en capacitación e innovación, aplicar deducciones inmediatas por activos fijos nuevos y reducir cargas fiscales adicionales. Sin embargo, como ocurre cada año, la recomendación es no improvisar. Revisar la información con tiempo y apoyarse en fuentes oficiales puede ahorrar dolores de cabeza. Al final, más que un trámite, la Declaración Anual sigue siendo un ejercicio de orden financiero que conviene tomarse en serio.
