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CDMX bajo presión: Brugada admite que las inundaciones no se resolverán rápido y lanza plan millonario

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Las lluvias volvieron a poner contra las cuerdas a la Ciudad de México y el gobierno capitalino ya reconoció algo que millones de habitantes viven cada temporada: las inundaciones dejaron de ser un problema aislado para convertirse en una crisis estructural que no tiene solución inmediata.

La jefa de Gobierno, Clara Brugada, admitió que la capital enfrenta una combinación complicada de factores que provocan encharcamientos severos, vialidades colapsadas y drenajes rebasados cada vez que cae una tormenta intensa. Entre ellos mencionó el cambio climático, el fenómeno de El Niño, la acumulación de basura en las calles y, sobre todo, el hundimiento constante de la ciudad.

Durante la presentación del Operativo Tlaloque 2.0, la mandataria explicó que hay zonas donde el sistema de drenaje simplemente dejó de funcionar como fue diseñado originalmente. No porque las tuberías sean antiguas, sino porque el suelo se hunde año tras año y modifica la inclinación natural por donde debería correr el agua.

Según detalló, algunas áreas de la capital registran hundimientos de hasta 40 centímetros anuales, una situación que provoca que el agua se estanque o incluso regrese por las tuberías. El problema es especialmente delicado en el oriente de la ciudad, donde el terreno es más plano y el sistema depende en gran medida de bombeo artificial.

Frente a este escenario, el gobierno capitalino anunció una inversión histórica de 3 mil 360 millones de pesos para ejecutar 318 obras hidráulicas enfocadas en prevenir inundaciones y mejorar el drenaje. La cifra representa más del doble de lo destinado el año pasado a infraestructura de este tipo.

Las acciones contemplan desazolve de coladeras, rehabilitación de colectores, mantenimiento de vasos reguladores y limpieza de cuerpos de agua que forman parte del sistema hidráulico metropolitano. También se reforzarán trabajos en presas y canales que ayudan a contener las lluvias torrenciales.

Brugada destacó además la ampliación del vaso regulador El Salado, obra federal que incrementará casi al doble su capacidad de captación de agua pluvial. A esto se suman los llamados “tanques tormenta” ubicados en la zona de Zaragoza, que han servido para contener parte de las recientes precipitaciones.

Por su parte, autoridades de Protección Civil y Gestión Integral del Agua coincidieron en que la geografía lacustre de la capital, el crecimiento urbano irregular y la basura arrojada en las calles agravan el problema cada temporada.

La realidad es incómoda, pero evidente: la Ciudad de México ya no solo pelea contra la lluvia, sino contra décadas de rezago urbano, expansión desordenada y una infraestructura que quedó rebasada por una ciudad que literalmente se hunde mientras intenta mantenerse a flote.

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