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Sheinbaum vs TV Azteca: crece el choque entre Palacio Nacional y Ricardo Salinas Pliego

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La tensión entre el gobierno federal y TV Azteca volvió a subir de tono. Esta vez, el detonante fue una frase lanzada por la presidenta Claudia Sheinbaum durante su conferencia matutina, donde pidió abiertamente a la ciudadanía no consumir los contenidos de la televisora perteneciente a Grupo Salinas.

“No vean TV Azteca”, dijo la mandataria entre bromas y críticas hacia el empresario Ricardo Salinas Pliego, comentario que rápidamente encendió una nueva confrontación pública entre ambas partes.

El intercambio no tardó en escalar. Desde la televisora se respondió con un posicionamiento directo en el que acusaron al gobierno federal de intentar desacreditar a medios críticos y vulnerar la libertad de expresión. Para la empresa, las declaraciones presidenciales representan una presión política preocupante contra un medio de comunicación nacional.

La polémica comenzó luego de que Sheinbaum cuestionara información difundida por TV Azteca y propusiera crear una especie de reconocimiento semanal para exhibir noticias falsas o declaraciones engañosas. “El mitómano de la semana”, planteó la presidenta, señalando que existe una constante difusión de “mentiras” por parte de algunos sectores mediáticos.

La reacción de la televisora fue inmediata. En su respuesta pública, TV Azteca calificó los señalamientos como un intento de censura y aseguró que el gobierno busca influir sobre la manera en que los mexicanos se informan. El mensaje incluso advirtió sobre una posible etapa de “silenciamiento” hacia voces críticas.

Detrás del choque mediático existe un conflicto que lleva varios años acumulándose. Desde el sexenio de Andrés Manuel López Obrador, Ricardo Salinas Pliego ha sostenido una confrontación abierta con el gobierno federal, principalmente por temas fiscales y cuestionamientos políticos.

En meses recientes, distintos fallos judiciales obligaron a empresas de Grupo Salinas a cubrir adeudos millonarios con el Servicio de Administración Tributaria, situación que profundizó el distanciamiento entre el empresario y la llamada Cuarta Transformación.

A esto se suma otro elemento que ha comenzado a llamar la atención: el propio Salinas Pliego ha dejado abierta la posibilidad de competir por la Presidencia de México en 2030 “si fuera necesario”, una declaración que inevitablemente convierte cada confrontación pública en un episodio con tintes políticos y electorales.

El choque entre el poder político y los grandes grupos mediáticos no es nuevo en México, pero sí revela cómo las redes sociales, las conferencias matutinas y los medios tradicionales se han convertido en campos de batalla permanentes por la narrativa pública.

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