Una nueva controversia colocó en el centro de la conversación pública a Alessandra Rojo de la Vega, alcaldesa de Cuauhtémoc, luego de que circulara en redes sociales un video donde aparece llegando a sus actividades oficiales en una camioneta de lujo y acompañada por un operativo de seguridad que rápidamente generó críticas y cuestionamientos.
La grabación fue difundida por la senadora Cynthia López Castro a través de Facebook. En las imágenes se observa a la funcionaria descender de una unidad de alta gama presuntamente proveniente de la zona de Polanco, mientras detrás avanzaba otra camioneta blanca con personal de escolta. El detalle que más llamó la atención no solo fue el tipo de vehículo o el despliegue de seguridad, sino la hora de llegada.
“¿Qué hora es? 11:18 de la mañana”, se escucha durante la transmisión mientras la cámara enfoca el arribo de la alcaldesa. Minutos después, el video comenzó a viralizarse y abrió una discusión sobre la imagen pública de los funcionarios y el contraste entre el discurso político y la percepción ciudadana.
En otro momento de la grabación se aprecia cómo algunos elementos de seguridad estaban por descender de la unidad de apoyo; sin embargo, aparentemente recibieron instrucciones de permanecer dentro del vehículo para evitar confrontaciones o mayores tensiones con la legisladora que realizaba la transmisión en vivo.
La polémica no tardó en crecer. Usuarios en redes sociales cuestionaron el uso de escoltas y vehículos de lujo en una alcaldía donde persisten problemas relacionados con inseguridad, ambulantaje y deterioro urbano. Otros criticaron que la funcionaria arribara pasada la media mañana a sus actividades públicas, especialmente cuando en redes suele compartir publicaciones sobre recorridos territoriales y jornadas intensas de trabajo.
El episodio volvió a poner sobre la mesa un tema que suele generar incomodidad entre la ciudadanía: la distancia entre la narrativa política y las prácticas cotidianas de quienes ocupan cargos públicos. En una época donde la imagen pesa tanto como las acciones, cada detalle termina amplificándose y convirtiéndose en termómetro del desgaste o respaldo social.
Hasta el momento, la alcaldesa Alessandra Rojo de la Vega no había emitido una postura pública directa sobre el video. Sin embargo, la discusión ya se instaló en redes, donde el debate dejó de centrarse únicamente en una camioneta o una hora de llegada, para enfocarse en algo más profundo: la percepción de privilegios en una clase política que constantemente promete cercanía con la gente.
