El cáncer de mama sigue cobrando vidas en México, y el problema no es solo su alta incidencia, sino que muchos casos se detectan tarde. Frente a este panorama, en el Congreso de la Ciudad de México se presentó una iniciativa para fortalecer la detección oportuna y ampliar el alcance de la ley vigente.
La diputada Miriam Saldaña Cháirez, vicecoordinadora del Partido del Trabajo, propuso reformar la Ley para la Atención Integral del Cáncer de Mama en la capital. Su planteamiento busca que los estudios y valoraciones complementarias comiencen desde los 25 años, y no hasta los 40 como establece actualmente la norma.
La legisladora subrayó que la mastografía seguiría siendo el método prioritario a partir de los 40 años. Sin embargo, la reforma pretende reforzar la prevención temprana mediante exploraciones clínicas, orientación especializada y evaluación de factores de riesgo en mujeres jóvenes. También pone sobre la mesa un punto poco visible: aunque en menor proporción, los hombres también pueden padecer esta enfermedad.
Las cifras reflejan la magnitud del desafío. En mujeres mayores de 20 años, la incidencia supera los 51 casos por cada 100 mil; en hombres, aunque mucho menor, también existe. Más allá de estadísticas, Saldaña recordó que detrás de cada diagnóstico hay historias personales y familias que enfrentan procesos complejos.
La propuesta fue turnada a la Comisión de Salud para su análisis. El debate abre una reflexión necesaria: apostar por la prevención y la detección temprana no solo salva vidas, también reduce costos sociales y emocionales. En salud pública, llegar a tiempo puede marcar la diferencia entre una alerta atendida y una oportunidad perdida.
