El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, sorprendió este jueves al anunciar que su gobierno planea expandir su ofensiva contra los cárteles de la droga más allá del mar hacia operaciones en territorio terrestre, con México en la mira. La declaración se dio durante una entrevista televisiva, donde calificó a estas organizaciones como “los que están controlando México”, una expresión que ha encendido alertas tanto en la región como entre gobiernos vecinos.
“Vamos a empezar ahora mismo a atacar por tierra en lo que respecta a los cárteles… es muy triste ver lo que le ha pasado a ese país”, afirmó Trump, quien vinculó la violencia del narcotráfico con un supuesto impacto de entre 250,000 y 300,000 personas fallecidas cada año en Estados Unidos por drogas. Aunque esos números no coinciden con cifras oficiales de salud o justicia, el presidente los usó para justificar la posible ampliación de acciones militares.
Estas declaraciones se suman a una campaña de presión más amplia que ha incluido operaciones marítimas contra embarcaciones relacionadas con el narcotráfico en el Caribe y el Pacífico, así como una reciente intervención militar en Venezuela que terminó con la captura de su presidente. El anuncio pone sobre la mesa la posibilidad de ataques en tierra firme, lo que representaría un salto significativo en la política de seguridad estadounidense.
Hasta ahora, Trump no ha detallado cuándo ni cómo se ejecutarían estas acciones terrestres ni en qué zonas específicas se concentrarían, y tampoco ha dado claridad sobre si estas operativos contarían con aprobación legislativa o acuerdos internacionales. La ausencia de detalles técnicos deja más preguntas que respuestas sobre la magnitud real del plan.
En México, la respuesta oficial ha enfatizado la soberanía nacional como un principio innegociable. Cualquier acción militar extranjera en territorio mexicano sin consentimiento sería vista como una violación directa al marco constitucional y al derecho internacional. La tensión pone en evidencia un dilema: cómo equilibrar la cooperación bilateral en materia de seguridad sin poner en riesgo la autonomía de cada nación. Este anuncio deja una reflexión sobre los límites de la lucha contra el narcotráfico cuando se mezcla con discursos militaristas que podrían traspasar fronteras.
