La tranquilidad habitual del Parque Tezozomoc se rompió cuando visitantes y trabajadores notaron algo fuera de lugar en su lago artificial: una pequeña cría de cocodrilo nadaba con total calma entre el agua y los troncos. El avistamiento encendió las alertas y derivó en la movilización de la Brigada de Vigilancia Animal (BVA), que acudió al sitio para asegurar al reptil y evitar cualquier riesgo.
Tras recibir varios reportes ciudadanos, los elementos de la BVA desplegaron un operativo discreto pero preciso. A bordo de una lancha, recorrieron el lago hasta ubicar al animal, de aproximadamente 30 centímetros de largo, descansando sobre un tronco. Con maniobras cuidadosas lograron resguardarlo en una transportadora, sin que se registraran incidentes.
La Secretaría de Seguridad Ciudadana informó que el hallazgo ocurrió dentro del parque ubicado en la calle Manuel Salazar, en la colonia Prados El Rosario, alcaldía Azcapotzalco. Una vez asegurado, el ejemplar fue trasladado a instalaciones especializadas en Xochimilco, donde recibió una primera valoración médica por parte de un veterinario zootecnista.
Los estudios confirmaron que se trataba de un crocodylus moreletii, conocido como cocodrilo de pantano o cocodrilo mexicano. Especialistas señalaron que, aunque en esta etapa es pequeño, en su edad adulta puede alcanzar hasta tres metros y medio de longitud. Su hábitat natural son zonas pantanosas y su alimentación es principalmente carnívora.
De acuerdo con testimonios de personas que frecuentan el parque, se presume que el animal pudo haber sido abandonado de manera intencional. El caso abre una reflexión necesaria sobre la tenencia irresponsable de fauna silvestre y el riesgo que implica introducir especies exóticas en espacios públicos. Más allá de la anécdota, el rescate deja claro que proteger a los animales también implica asumir responsabilidades como sociedad.
