Una semana después del ataque que sacudió a visitantes y autoridades, la zona arqueológica de Teotihuacán comenzó a operar con nuevas medidas de seguridad. Desde este lunes, cinco arcos detectores de metales fueron colocados en los accesos principales, en un intento por evitar que se repita un hecho similar.
La decisión llega tras el episodio ocurrido en la Pirámide de la Luna, donde un hombre armado sometió a turistas, asesinó a una visitante canadiense, hirió a varias personas y posteriormente se quitó la vida. El caso generó una fuerte reacción sobre las condiciones de vigilancia en uno de los sitios más visitados del país.
Ahora, el ingreso incluye revisiones más estrictas. Objetos como encendedores y cigarros ya no están permitidos, y los filtros buscan detectar cualquier objeto peligroso antes de que los visitantes accedan al recinto. Hasta el momento, autoridades no han reportado la localización de armas durante los operativos.
La percepción entre los asistentes es dividida. Para algunos, la implementación de estos controles representa un avance que brinda mayor tranquilidad al recorrer el sitio. Otros consideran que, aunque es un paso necesario, las revisiones aún podrían ser más rigurosas.
El despliegue comenzó desde el fin de semana, pero fue hasta este lunes cuando los equipos entraron en funcionamiento completo, tras ajustes en el suministro eléctrico. De manera paralela, elementos de la Guardia Nacional mantienen recorridos constantes en la zona para reforzar la vigilancia.
El flujo de visitantes no se ha detenido. A pesar del impacto del ataque, turistas nacionales y extranjeros continúan llegando, muchos de ellos con cautela, pero decididos a conocer el sitio.
