En una ciudad donde más del 60% de los hogares tiene al menos una mascota, el paseo diario se volvió parte del paisaje urbano. Perros en parques, banquetas y plazas forman parte de la rutina. El problema, advierten en el Congreso de la Ciudad de México, no es su presencia, sino la forma en que algunos dueños los llevan por la vía pública: sin correa y sin controles básicos.
La diputada Olivia Garza de los Santos, del Partido Acción Nacional, planteó modificar el Artículo 32 de la Ley de Cultura Cívica para endurecer las sanciones. Su propuesta busca reclasificar esta conducta como infracción tipo C, lo que implicaría multas de entre 21 y 30 unidades de medida, arresto administrativo de hasta 36 horas o trabajo comunitario de 12 a 18 horas.
La legisladora fue enfática: no se trata de criminalizar a quienes tienen animales de compañía, sino de proteger a quienes sí cumplen las reglas. Recordó que la normativa vigente ya exige que los perros sean paseados con correa y con medidas acordes a su tamaño y características. Permitir que circulen libremente, subrayó, representa un riesgo tanto para personas como para otros animales.
En tribuna, explicó que diariamente ocurren millones de interacciones entre ciudadanos y mascotas en espacios públicos. Cuando no hay control, pueden presentarse accidentes, agresiones o situaciones que afectan la convivencia.
