La seguridad dejó de encabezar la lista de preocupaciones en Álvaro Obregón, al menos según las mediciones internas del gobierno local. Así lo aseguró el alcalde Javier López Casarín, quien atribuyó este cambio a la implementación de la llamada Estrategia Integral de Seguridad 360.
De acuerdo con los datos presentados, los resultados muestran reducciones importantes en delitos de alto impacto. El homicidio doloso cayó más de 60 por ciento, el robo de vehículo con violencia registró una baja aún mayor y otros delitos como lesiones con arma de fuego, robo a casa habitación y violaciones también mostraron descensos relevantes.
Más allá de las cifras, la apuesta central ha sido cambiar la lógica de operación. La estrategia combina vigilancia, coordinación institucional y participación vecinal. Uno de los ejes clave ha sido la colaboración con alcaldías colindantes como Benito Juárez, Coyoacán, Cuajimalpa, Miguel Hidalgo y Magdalena Contreras, con el objetivo de cerrar los llamados “vacíos” en zonas limítrofes.
Este enfoque busca evitar que los límites territoriales se conviertan en puntos ciegos para la seguridad. Bajo esa lógica, se firmaron acuerdos para intervenir de manera conjunta en estas áreas, independientemente de las diferencias políticas entre gobiernos locales.
A la par, se fortaleció la capacidad operativa. La flotilla de patrullas creció de manera significativa y se han impulsado acciones coordinadas con otras autoridades, incluyendo investigaciones para detectar redes relacionadas con la venta y renta ilegal de armas.
Sin embargo, los números positivos abren otra conversación: la de la permanencia. Reducir delitos es un paso importante, pero mantener esa tendencia en el tiempo suele ser el verdadero desafío.
Porque en materia de seguridad, los avances no se miden solo por los resultados inmediatos, sino por la capacidad de sostenerlos sin que la realidad vuelva a alcanzar a las estadísticas.
