Seguir, vigilar, insistir, enviar mensajes sin consentimiento. Lo que durante años se minimizó como “insistencia” podría convertirse en delito autónomo en la capital. En el Congreso de la Ciudad de México, la diputada Adriana Espinosa de los Monteros García planteó incorporar el acecho al Código Penal local como una conducta específica y sancionable.
La propuesta busca adicionar un nuevo capítulo para reconocer legalmente esta práctica, definida como la acción persistente de vigilar, seguir, monitorear o comunicarse con una persona —incluso por medios digitales— sin su autorización. El objetivo, explicó, es cerrar vacíos legales que hoy dificultan castigar estas conductas y que, en muchos casos, terminan en impunidad.
La iniciativa contempla que la pena aumente hasta en una mitad cuando la víctima sea mujer, menor de edad, persona con discapacidad, en situación de vulnerabilidad o exista una relación afectiva previa. También prevé que las autoridades puedan actuar de oficio cuando haya riesgo, especialmente si se trata de menores, para dictar medidas de protección inmediatas.
Desde tribuna, la legisladora de Morena subrayó que el acecho no debe romantizarse. Advirtió que suele ser antesala de agresiones más graves y que reconocerlo como delito envía un mensaje claro: el control y la persecución no son formas aceptables de relación.
La iniciativa, respaldada por otros diputados y turnada a la Comisión de Administración y Procuración de Justicia, se presenta en el contexto del Día Internacional de la Mujer. El debate ahora está sobre la mesa: tipificar el acecho no solo implica modificar la ley, sino cambiar una cultura que durante años normalizó señales de alerta que hoy buscan frenarse a tiempo.
