La Selección Mexicana dejó claro que, cuando decide acelerar, la diferencia de niveles se nota. Ante más de 31 mil aficionados en el Estadio Corregidora, el equipo dirigido por Javier Aguirre se impuso con autoridad 4-0 a Islandia, en un duelo que comenzó parejo pero terminó siendo un monólogo tricolor.
Antes del silbatazo inicial, el ambiente cambió de la expectativa deportiva a la solemnidad. Tras los himnos, el estadio guardó silencio en memoria de los elementos de la Guardia Nacional fallecidos tras la caída de Nemesio Oseguera Cervantes, líder del Cártel Jalisco Nueva Generación. Un momento que marcó el tono emocional previo al partido.
En la cancha, Islandia sorprendió en los primeros minutos con presión alta y llegadas que obligaron a intervenir a Raúl Rangel, quien evitó que los visitantes tomaran ventaja. Sin embargo, el empuje europeo se diluyó pronto. México respondió con eficacia: una jugada colectiva culminó con el primer tanto de Richard Ledezma tras asistencia de Armando González.
El dominio se consolidó cuando González firmó el segundo, aprovechando un error defensivo. A partir de ahí, el partido cambió de dueño. Aunque Islandia intentó manejar el balón, no generó peligro real y el ritmo del juego cayó, lo que incluso provocó el descontento de la tribuna.
En la segunda mitad, México amplió la ventaja con un cabezazo de Jesús Gallardo tras tiro de esquina cobrado por Alexis Gutiérrez. Ya en el cierre, la presión alta permitió a Brian Gutiérrez sellar el cuarto.
El resultado no sólo reflejó la superioridad en el marcador, sino también la profundidad del plantel. El siguiente desafío será ante Portugal national football team en el renovado Estadio Banorte.
