En medio de versiones sobre una posible salida, Luisa María Alcalde decidió cortar de raíz la especulación. La dirigente nacional de Morena aseguró que no tiene previsto dejar el cargo y que, por ahora, su permanencia al frente del partido está firme.
El mensaje llegó directamente desde sus redes sociales, donde aclaró que solo existe un escenario en el que consideraría apartarse: una solicitud directa de la presidenta Claudia Sheinbaum. Fuera de eso, sostuvo, continuará en su responsabilidad dentro del movimiento.
La declaración no solo buscó confirmar su continuidad, también respondió a una serie de rumores que, según afirmó, han circulado durante semanas. Entre ellos, versiones sobre supuestas tensiones internas, desacuerdos con el gobierno federal e incluso cuestionamientos sobre la gestión del partido.
Alcalde rechazó estos señalamientos y los atribuyó a intentos de desestabilización desde la oposición. En su discurso, defendió la cohesión interna de Morena y aseguró que el proyecto político se mantiene sólido.
Además, destacó el respaldo público de la presidenta, quien recientemente reconoció su trabajo y la calificó como parte de una nueva generación comprometida con el movimiento.
Las versiones sobre su posible salida también habían sido alimentadas por cuestionamientos en torno al manejo de recursos y la relación con partidos aliados como el PT y el PVEM. Sin embargo, la dirigente no profundizó en estos temas y centró su mensaje en desmentir una ruptura interna.
Más allá de la aclaración, el episodio deja ver el nivel de sensibilidad política que existe dentro de Morena, donde cualquier señal de cambio genera interpretaciones inmediatas.
Porque en un movimiento que ha construido su narrativa en la unidad, los rumores no solo incomodan… también ponen a prueba la estabilidad.
