Los Grammys 2026 no solo repartieron premios y aplausos. Entre luces, discursos de agradecimiento y presentaciones estelares, la ceremonia se convirtió también en un espacio de protesta. Esta vez, el mensaje político no llegó de forma tímida: Bad Bunny y Billie Eilish aprovecharon el micrófono para lanzar una crítica directa contra el Servicio de Control de Inmigración y Aduanas de Estados Unidos (ICE), encendiendo una conversación que ya venía gestándose desde la alfombra roja.
El momento más contundente lo protagonizó Bad Bunny tras ganar el premio a Mejor Álbum de Música Urbana. Antes de agradecer a su equipo o celebrar el reconocimiento, el artista puertorriqueño fue claro: “Fuera ICE”. A partir de ahí, su discurso tomó un tono humano y reflexivo. Rechazó la deshumanización de las comunidades migrantes y llamó a no responder al odio con más odio. Para él, la resistencia debía construirse desde el amor, la empatía y la defensa de la familia.
Billie Eilish siguió una línea similar al recibir el Grammy a Canción del Año. Con palabras firmes, expresó su solidaridad con las personas afectadas por las políticas migratorias y dejó una frase que resonó en el recinto: “Nadie es ilegal en tierras robadas”. Su cierre fue directo, incómodo y sin rodeos, confirmando que el silencio ya no es opción.
La protesta no se limitó a los discursos. Varios artistas portaron un pin con la leyenda “ICE Out”, símbolo que ha ganado presencia en premiaciones recientes. Nombres como Justin Bieber, Kehlani, Joni Mitchell y Jack Antonoff se sumaron a este gesto colectivo. También apareció el mensaje “Be Good”, vinculado a casos recientes de personas que perdieron la vida durante operativos migratorios.
Así, los Grammys dejaron claro que la música sigue siendo un altavoz poderoso. En una industria acostumbrada a celebrar logros individuales, esta edición recordó que el escenario también puede servir para incomodar, cuestionar y exigir humanidad cuando más falta hace.
