Después de más de 12 horas de debate interno y acuerdos entre delegados de todo el país, la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación (CNTE) decidió subir la presión. El próximo 1 de junio iniciará una huelga nacional que arrancará con una marcha del Ángel de la Independencia hacia el Zócalo de la Ciudad de México, donde además instalarán un plantón indefinido.
La decisión fue tomada durante la Asamblea Nacional Representativa, en la que participaron cerca de 290 delegados de más de 30 secciones sindicales. El mensaje que salió de la reunión fue contundente: no habrá marcha atrás mientras el gobierno federal no atienda las principales exigencias del magisterio disidente.
Entre las demandas centrales está la abrogación de la Ley del ISSSTE de 2007, la derogación de la reforma educativa y un incremento salarial del 100 por ciento. Para la CNTE, estos temas representan años de desgaste laboral y pérdida de derechos para miles de docentes en el país.
Isael González, dirigente de la Sección 7 de Chiapas, aseguró que la huelga ya está definida y que solo una respuesta concreta del gobierno podría modificar el escenario. “No hay manera de frenarla”, afirmó al término de la reunión que concluyó durante la madrugada.
La movilización comenzará a las nueve de la mañana y culminará con la instalación del campamento en la Plaza de la Constitución. Posteriormente, los maestros realizarán una nueva asamblea para definir las siguientes acciones de protesta. Aunque la capital será uno de los principales focos de atención, la CNTE adelantó que gran parte de las movilizaciones también se extenderán a distintos estados del país.
Los dirigentes sindicales pidieron comprensión a la ciudadanía y a madres y padres de familia, al insistir en que su confrontación no es contra la población, sino contra un sistema que, aseguran, ha debilitado derechos laborales y sociales.
El anuncio anticipa semanas complejas para la Ciudad de México y para el gobierno federal. Porque cuando el conflicto magisterial escala, no solo se paralizan las aulas: también se reactiva una vieja discusión sobre cuánto está dispuesto a ceder el Estado y cuánto está dispuesto a resistir el movimiento docente.
