En la Ciudad de México, la prevención comenzó a sonar más fuerte. Como parte de una estrategia para reducir accidentes domésticos, el Gobierno capitalino puso en marcha el programa El Detector que Salva, con la entrega inicial de 800 sensores electrónicos capaces de advertir fugas de gas antes de que se conviertan en una emergencia mayor.
Desde la colonia San Francisco Culhuacán, en Coyoacán, la jefa de Gobierno, Clara Brugada, encabezó la presentación de estos dispositivos y explicó su función de forma sencilla: vigilan de manera constante el aire en espacios cerrados y activan una alarma cuando detectan concentraciones peligrosas de gas. “Es como la alerta sísmica, pero pensada para el gas”, resumió.
El proyecto no surgió de la noche a la mañana. Brugada recordó que hace un año se lanzó una convocatoria dirigida a universidades y áreas de innovación tecnológica para desarrollar sensores confiables y, sobre todo, accesibles. La idea era clara: llevar la tecnología preventiva a los hogares sin que el costo fuera una barrera.
Para que cumplan su objetivo, la titular de Protección Civil, Myriam Urzúa, recomendó colocar los detectores en cada nivel de la vivienda, preferentemente en pasillos y lejos de cocinas o baños, donde la ventilación puede alterar su funcionamiento. La correcta instalación, subrayó, es tan importante como el dispositivo mismo.
El anuncio ocurre en un contexto sensible. Apenas recientemente, una explosión en un departamento de Paseos de Taxqueña dejó 12 personas lesionadas y más de 30 inmuebles afectados. En ese escenario, el alcalde de Coyoacán, Giovani Gutiérrez, insistió en que la prevención no es tarea exclusiva del gobierno, sino una responsabilidad compartida con la ciudadanía.
A la estrategia se suman nuevas medidas. El secretario de Vivienda, Inti Muñoz, adelantó que se reforzará la supervisión de instalaciones de gas en vivienda nueva y en procesos de reconstrucción, con una meta ambiciosa: cero accidentes.
La apuesta es clara: anticiparse al riesgo. Porque cuando se trata de gas, detectar a tiempo puede marcar la diferencia entre un susto y una tragedia evitable.
