Una revisión interna dejó fuera a casi una quinta parte del personal operativo del Instituto de Verificación Administrativa en la Ciudad de México. En total, 53 verificadores fueron separados de sus funciones tras no aprobar los exámenes de control de confianza aplicados el año pasado, lo que representa el 17% de la plantilla.
Las evaluaciones, realizadas por el Centro de Control de Confianza de la Secretaría de Seguridad Ciudadana, determinaron que estos elementos no cumplían con los estándares requeridos para desempeñar sus funciones. Así lo confirmó el titular del instituto, José Salvador Esquinca, quien aseguró que la medida forma parte de un proceso de depuración institucional.
A pesar del recorte, el funcionario sostuvo que las labores de verificación continúan sin interrupciones en las alcaldías. Según explicó, no existe ninguna demarcación sin personal asignado, salvo el caso de Cuajimalpa, Ciudad de México, donde no se detalló el número actual de verificadores disponibles.
La decisión también surge en medio de señalamientos desde la Cuauhtémoc, Ciudad de México, donde su alcaldesa, Alessandra Rojo de la Vega, afirmó que la reducción de personal ha complicado la supervisión de obras. Frente a esto, Esquinca respondió que el instituto mantiene operativos activos y ofreció colaborar con la alcaldía para reforzar las inspecciones.
El ajuste, insistió, no es aislado. Se trata de una estrategia que se repetirá de forma periódica para fortalecer la legalidad y confianza en las tareas de verificación administrativa, un área históricamente señalada por irregularidades.
Mientras tanto, el INVEA ya abrió una convocatoria para incorporar nuevos elementos y recuperar su capacidad operativa. Sin embargo, el desafío no es solo cubrir vacantes, sino garantizar que quienes lleguen cumplan con estándares más estrictos.
