En la Ciudad de México, el debate sobre los ataques de perros dio un giro importante. Esta semana, la Comisión Permanente del Congreso capitalino aprobó por unanimidad un exhorto para reforzar las campañas de información sobre la tutela responsable de animales de compañía. El llamado va dirigido a la Sedema, la Agencia de Atención Animal y la PAOT, con un objetivo claro: prevenir incidentes y cambiar la conversación.
Durante la discusión, la diputada Yolanda García, del Partido Verde, fue directa al señalar que muchos de estos casos han provocado una estigmatización injusta de ciertas razas. Para ella, el problema no está en los perros, sino en quienes los cuidan —o no lo hacen— de manera adecuada. La agresividad, explicó, no surge por naturaleza, sino por abandono, falta de socialización y ausencia de límites.
La legisladora recordó que los ataques no son hechos aislados. A lo largo de los años se han registrado múltiples incidentes en espacios públicos, con consecuencias que van desde lesiones menores hasta tragedias mayores. Sin embargo, insistió en que muchos de los animales involucrados vivían en condiciones precarias o sin supervisión, lo que vuelve a colocar la responsabilidad del lado humano.
Diversos estudios respaldan esta visión. La mayoría de las mordeduras, afirmó, pueden evitarse con acciones básicas: paseos con correa, supervisión constante, socialización temprana y educación de las personas tutoras. No se trata de demonizar a los animales, sino de entender que su comportamiento está profundamente ligado al entorno que se les ofrece.
La tutela responsable va más allá de dar alimento. Implica cuidar la salud física y emocional del animal, asumir su conducta en espacios públicos y actuar con conciencia. El acuerdo aprobado busca justo eso: menos prejuicios y más responsabilidad, porque prevenir ataques empieza por cambiar hábitos, no por culpar a quienes no tienen voz.
