A menos de 100 días del arranque del Mundial 2026, la Ciudad de México ya comenzó a jugar su propio partido, pero fuera de la cancha. Con más de un centenar de sedes, el gobierno capitalino presentó un ambicioso programa cultural que busca convertir a la capital en un “museo vivo” durante la justa.
La jefa de Gobierno, Clara Brugada, dejó claro que la apuesta va más allá del futbol. La idea es que el evento se viva como una experiencia integral: social, artística y urbana. Un Mundial que no solo se vea en estadios, sino que se sienta en toda la ciudad.
El plan ya arrancó con una clase masiva de futbol que incluso rompió un récord Guinness, marcando el tono de lo que viene. En las próximas semanas, la agenda se llenará de actividades: desde exposiciones temáticas hasta intervenciones en espacios públicos.
Entre los eventos destacados, el Museo Yancuic albergará una colección de memorabilia futbolística, mientras que el Museo de la Ciudad de México presentará “Diosa redonda”, una muestra que conecta deporte, identidad y cultura. A esto se suman iniciativas como “la ola más grande del mundo” y un desfile que recorrerá la diversidad cultural de la capital.
El circuito incluirá recintos emblemáticos como el Museo Nacional de Antropología, el Museo Franz Mayer, el Museo Jumex y el Papalote Museo del Niño, además de una exposición fotográfica en el Aeropuerto Internacional con imágenes de gran formato.
Uno de los ejes centrales será llevar la experiencia más allá de los espacios tradicionales. Calles, plazas y zonas públicas también formarán parte del recorrido, en un intento por descentralizar la cultura y acercarla a más personas.
La reapertura del Museo Dolores Olmedo, con obras de Frida Kahlo y Diego Rivera, se suma a esta estrategia que busca dejar un legado más allá del torneo.
