Con cifras que marcan un nuevo punto de referencia, el gobierno de la Ciudad de México reportó una recaudación histórica durante 2025, superando los 334 mil millones de pesos. El dato no solo refleja un crecimiento cercano al 9 por ciento frente al año previo, sino también una mayor participación de ingresos propios, que se consolidan como el motor financiero de la capital.
Del total, más de 151 mil millones provinieron de contribuciones locales, lo que implicó un incremento significativo respecto a 2024. Este avance estuvo impulsado principalmente por el dinamismo en impuestos como el predial y el gravamen sobre nómina, de acuerdo con lo expuesto por la jefa de Gobierno, Clara Brugada, durante la presentación de la Cuenta Pública.
La lectura oficial apunta a un fortalecimiento de la base recaudatoria y a una mayor respuesta de los contribuyentes. Bajo ese escenario, la administración capitalina plantea que el aumento en ingresos abre espacio para ampliar proyectos estratégicos, particularmente en infraestructura. En ese rubro, el gasto alcanzó los 59 mil millones de pesos, la cifra más alta registrada hasta ahora, con un crecimiento anual de doble dígito.
El impulso no se detiene. Para 2026, se anticipa un incremento adicional en inversión pública, con énfasis en obras hidráulicas, movilidad y desarrollo urbano. Tan solo en el arranque del año, el ritmo de ejecución se cuadruplicó en comparación con el mismo periodo anterior, evidenciando una aceleración en la aplicación de recursos.
Otro componente relevante es el fortalecimiento presupuestal de las alcaldías. Entre 2024 y 2026, las transferencias aumentaron de forma sostenida, con recursos dirigidos a servicios básicos, seguridad e infraestructura local. Este ajuste, considerado uno de los más amplios en años recientes, busca equilibrar la distribución del gasto en territorio.
A la par, se mantienen esquemas de estímulos fiscales que han beneficiado a millones de contribuyentes, en un intento por sostener la recaudación sin frenar la actividad económica. En conjunto, el balance financiero proyecta una capital con mayor autonomía en sus ingresos y una estrategia enfocada en transformar esos recursos en obra pública y servicios.
El desempeño de las finanzas capitalinas se coloca así en el centro del debate sobre el modelo de gestión urbana, donde la recaudación, el gasto y la inversión comienzan a marcar el ritmo de crecimiento de la ciudad
