La tarde del 12 de mayo se convirtió en otra prueba de resistencia para la Ciudad de México. Lo que comenzó como una fuerte tormenta terminó transformando avenidas principales en auténticos ríos urbanos, dejando inundaciones, tráfico detenido y miles de capitalinos atrapados mientras intentaban regresar a casa.
Las lluvias golpearon con fuerza distintos puntos de la capital. Vialidades como Paseo de la Reforma, Avenida Universidad, Insurgentes Norte y los alrededores de Palacio de Bellas Artes registraron severos encharcamientos. En varios tramos, automóviles quedaron prácticamente inmovilizados por el nivel del agua y el transporte público avanzó lentamente en medio del caos vial.
Las escenas rápidamente comenzaron a circular en redes sociales: motociclistas intentando abrirse paso entre corrientes de agua, peatones caminando con el agua hasta las rodillas y conductores desesperados tratando de rescatar sus vehículos antes de que las inundaciones empeoraran. La tormenta además vino acompañada de actividad eléctrica y riesgo de caída de granizo, lo que llevó a las autoridades capitalinas a activar alertas roja, naranja y amarilla en distintas alcaldías.
Sin embargo, uno de los momentos que más llamó la atención ocurrió dentro del propio Congreso de la Ciudad de México. Videos compartidos por usuarios mostraron filtraciones y acumulaciones de agua al interior del recinto legislativo. Las imágenes no tardaron en viralizarse y generaron críticas, bromas y cuestionamientos sobre las condiciones de infraestructura incluso en edificios gubernamentales.
Mientras tanto, brigadas de Protección Civil, personal de desazolve y cuerpos de emergencia trabajaron en distintas zonas afectadas para retirar basura, destapar drenajes y disminuir los niveles de agua. A pesar de ello, las afectaciones viales se mantuvieron durante varias horas y dejaron nuevamente expuesta la vulnerabilidad de la capital ante lluvias intensas.
Las autoridades recomendaron evitar salir si no era necesario, no intentar cruzar calles inundadas y mantenerse atentos a los reportes meteorológicos oficiales. También pidieron alejarse de árboles, postes y espectaculares debido al riesgo de accidentes por viento y tormenta eléctrica.
Aunque cada temporada de lluvias parece repetirse el mismo escenario, el problema sigue evidenciando una realidad incómoda: la infraestructura urbana de la ciudad continúa rebasada frente a fenómenos climáticos cada vez más intensos. Y mientras Tláloc vuelve a hacer de las suyas, miles de capitalinos enfrentan año tras año las mismas imágenes de inundaciones, tráfico y colapso urbano que ya dejaron de parecer excepcionales.
