La decisión de la Suprema Corte de Justicia de no utilizar y devolver nueve camionetas de lujo generó reacciones inmediatas, incluida la de la presidenta Claudia Sheinbaum, quien celebró la medida al considerarla un ahorro directo para el erario. Desde Palacio Nacional, la mandataria reconoció que se trata de una nueva etapa en el máximo tribunal y que ese cambio debería reflejarse también en gestos hacia la ciudadanía.
Sheinbaum explicó que, de acuerdo con la información presentada, la Corte había optado inicialmente por comprar los vehículos en lugar de rentarlos, lo que representó un ahorro importante frente al esquema anterior. Sin embargo, tras la polémica pública, el propio tribunal decidió no usarlos, enviar algunos de regreso y poner otros a la venta como parte de un ajuste a su política de austeridad.
Horas más tarde, el ministro presidente Hugo Aguilar detalló el contexto. Al asumir funciones, la nueva integración recibió un parque vehicular heredado con evidentes fallas: camionetas Suburban consideradas ostentosas y unidades Jeep con desgaste por el paso del tiempo. Según explicó, evaluaciones técnicas revelaron que incluso el blindaje ya no ofrecía condiciones óptimas, por lo que se recomendó renovar parte de la flotilla.
Aun así, Aguilar aseguró que se escucharon las críticas ciudadanas y que, en consenso con los ministros, se decidió no usar los vehículos recién adquiridos. También confirmó que no existen amenazas activas contra los integrantes de la Corte y que se buscará un equilibrio entre seguridad y sobriedad.
El tema no pasó desapercibido en Morena. Mientras Ricardo Monreal cuestionó la compra por no alinearse con la idea de austeridad, Gerardo Fernández Noroña defendió que ciertos cargos requieren herramientas de trabajo acordes a su responsabilidad.
