Lo que empezó como un “sold out” exprés terminó escalando hasta el nivel presidencial. La fiebre por los conciertos de BTS en el Estadio GNP Seguros desbordó cualquier cálculo: más de 1.1 millones de personas intentaron comprar alguno de los 150 mil boletos disponibles. El resultado fue predecible: frustración masiva, reclamos en redes y una presión que llegó hasta Palacio Nacional.
Durante su conferencia matutina, la presidenta Claudia Sheinbaum reconoció el tamaño del fenómeno y reveló que incluso envió una carta al presidente de Corea del Sur, Kim Min-seok, para explorar la posibilidad de que el grupo sume más fechas en México. La mandataria explicó que habló con Alejandro Soberón, CEO de Ocesa, quien le confirmó que solo había tres conciertos programados. “Todo mundo quiere que venga este grupo”, comentó Sheinbaum, al admitir que la demanda superó cualquier expectativa.
Mientras la respuesta desde Corea llega, el caos en la venta de boletos abrió otro frente. Las quejas del ARMY contra Ticketmaster no quedaron en el aire: la Profeco inició una investigación por posibles violaciones a la ley, principalmente por la falta de claridad en la preventa. Fans denunciaron fallas para acceder a la fila virtual, errores al momento de pagar y confusión en los precios publicados.
A esto se sumó la reventa descontrolada. Plataformas como StubHub y Viagogo ofrecieron entradas hasta en 190 mil pesos, lo que encendió las alertas de la autoridad, que ya prepara sanciones. Además, Profeco anunció que trabaja en nuevas reglas para las preventas de conciertos: precios claros, cargos transparentes y mapas publicados con anticipación.
