El próximo año, los legisladores federales verán ajustes en sus ingresos. De acuerdo con lo publicado en el Diario Oficial de la Federación, los senadores percibirán una dieta mensual neta de 132 mil 900 pesos, mientras que los diputados federales recibirán 79 mil 846.35 pesos.
En el caso del Senado de la República, el aumento será de mil 200 pesos respecto al año previo. A esa cantidad se suman prestaciones como aguinaldo equivalente a 40 días y otros beneficios sujetos a descuentos por impuestos, aportaciones al ISSSTE y ahorro solidario. Solo en salarios y prestaciones de los 128 integrantes de la Cámara alta se destinarán 398 millones 825 mil pesos.
El presupuesto global del Senado para 2026 asciende a 5 mil 103 millones 800 mil pesos. De ese monto, 3 mil 131 millones estarán enfocados en cubrir remuneraciones tanto de legisladores como de personal de base, confianza y honorarios. Es decir, más de la mitad del gasto total se concentrará en nómina.
Además, el número de plazas crecerá: pasarán de 2 mil 772 a 2 mil 876 puestos, principalmente en áreas administrativas bajo el esquema de honorarios.
En la Cámara de Diputados también se detallan beneficios adicionales, como el reembolso de hasta un mes de dieta por gastos funerarios de familiares directos, previa comprobación.
Las cifras abren nuevamente la conversación sobre el costo del Poder Legislativo y la proporción del presupuesto destinada a su operación interna. En un contexto de exigencias ciudadanas por eficiencia y austeridad, los números no solo informan: también invitan a reflexionar sobre cómo se distribuyen los recursos públicos.
