La regulación de los albergues para animales en la Ciudad de México volvió al centro del debate público, pero esta vez con un mensaje claro desde el Gobierno capitalino: no habrá cambios sin diálogo. La jefa de Gobierno, Clara Brugada Molina, dejó en claro que cualquier reforma en esta materia deberá construirse con consenso, escuchando a activistas, responsables de refugios, especialistas y a la sociedad en general.
Durante una conferencia de prensa, Brugada anunció que el Gobierno de la Ciudad enviará al Congreso local una propuesta con seis puntos clave para avanzar en un nuevo marco de regulación. El documento será entregado este miércoles y servirá como base para una consulta amplia que permita fortalecer el bienestar animal sin poner en riesgo el trabajo de los albergues.
La mandataria explicó que el primer paso es definir con claridad qué es un albergue, qué tipos existen y bajo qué características pueden operar. A esto se suma la creación de un padrón oficial que permita conocer cuántos refugios hay en la ciudad y en qué condiciones trabajan. Otro eje central será garantizar que estos espacios cumplan con los cinco principios del bienestar animal establecidos en la ley: buena alimentación, entorno adecuado, atención médica, posibilidad de comportamiento natural y estabilidad emocional.
La propuesta también plantea delimitar zonas aptas para la operación de albergues, establecer mecanismos claros de supervisión y abrir rutas de apoyo desde el gobierno para fortalecer a quienes sí cumplen. “No se trata de castigar ni de cerrar refugios, sino de hacer las cosas bien y apoyar una causa que tiene un enorme respaldo ciudadano”, subrayó Brugada.
En paralelo, el secretario de Gobierno, César Cravioto, informó sobre los avances en el diálogo con el Refugio Franciscano A.C., donde se acordó respetar los compromisos establecidos, aunque dejó claro que los animales no regresarán a un predio que no garantiza condiciones adecuadas.
El reto ahora será encontrar el equilibrio entre regulación y apoyo. La intención es clara: proteger a los animales sin desincentivar la labor de quienes, desde la sociedad civil, han asumido una responsabilidad que también interpela al Estado.
