Mientras el gobierno prepara homenajes y reconocimientos al magisterio, la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación decidió convertir el Día del Maestro en una jornada de protesta. Bajo la consigna “este 15 de mayo no hay nada que celebrar”, integrantes de la CNTE anunciaron una movilización masiva en la Ciudad de México para exigir cambios laborales, salariales y de seguridad social que, aseguran, siguen pendientes desde hace años.
La convocatoria difundida por la organización magisterial prevé que la marcha arranque a las nueve de la mañana del jueves 15 de mayo. El punto de reunión será la antigua Escuela Normal Superior, ubicada cerca de la estación San Cosme del Metro, desde donde partirán contingentes de docentes provenientes de distintos estados del país.
Aunque la CNTE todavía no confirma oficialmente el recorrido completo, se prevén afectaciones importantes en algunas de las principales vialidades de la capital. Entre las zonas que podrían registrar cierres o complicaciones viales se encuentran Ribera de San Cosme, Circuito Interior, Paseo de la Reforma, Avenida Juárez y calles del Centro Histórico, especialmente si la movilización avanza hacia el Zócalo capitalino.
Más allá del impacto vial, la protesta refleja el descontento que persiste dentro de un sector clave para el funcionamiento del país. Los docentes exigen la eliminación de la reforma educativa y de la Ley del ISSSTE de 2007, además de cambios en el esquema de pensiones calculadas mediante UMAs y Afores. También demandan jubilación por años de servicio, mejoras laborales y un aumento salarial del cien por ciento al sueldo base.
En sus mensajes difundidos en redes sociales, la organización sostuvo que el magisterio continúa enfrentando precarización, incertidumbre laboral y dificultades para acceder a una jubilación digna. Según la CNTE, las condiciones actuales mantienen en desventaja a quienes sostienen diariamente la educación pública en México.
La movilización ocurre además en un contexto donde la educación atraviesa fuertes debates relacionados con rezago académico, falta de infraestructura y exigencias presupuestales. Por ello, el movimiento insiste en que la lucha no es nueva ni aislada, sino resultado de años de inconformidad acumulada desde las escuelas y comunidades.
El contraste resulta inevitable: mientras oficialmente se celebra a las y los maestros con ceremonias y homenajes, miles de docentes preparan una protesta nacional para recordar que, detrás de los discursos sobre educación, todavía existen reclamos históricos que siguen sin resolverse.
